DREAMERS, LA VIDA SON SUEÑOS, 2009.
La imagen única domina y engaña, a su encuentro vamos
al espejo, ante la cámara se trata de sostenerla. Es la
esperanza de llegar al exterior con la armonía imposible
en el interior. Una revelación del yo trucada para evitar la
constatación ajena de cualquier desastre propio. El retrato
incisivo en cambio perfora el exterior para alcanzar en
gestos lo que acontece en el mundo de las emociones. El
retratado debe estar sometido a sus experiencias, anhelos
y frustraciones. En ese camino desaparece la apariencia
exterior como reflejo de la voluntad.
Este trabajo se impone la tarea de capturar en una imagen
el transito de lo deseado y lo existente. El hilo que une
lo que vemos de nosotros y lo que queremos sea visto, la
emoción que polariza nuestra relación con el mundo y que
permanece siempre oculta en el reverso de lo mostrado o
en el anverso de lo encontrado.
Texto Borja Ilián.
Arguments dans le Feu, 2009.








